¿Tu perro te lleva a ti en los paseos en lugar de tú a él? Aquí encontrarás técnicas sencillas y amables para lograr caminatas más tranquilas y seguras.
Que un perro jale la correa es uno de los problemas más comunes en los paseos. Además de ser incómodo, puede ser peligroso si se acerca a la calle, otros perros o personas.
La buena noticia es que, con paciencia, constancia y el enfoque correcto, tu perro puede aprender a caminar a tu lado sin halar. En esta guía veremos por qué jalan, qué equipo es más recomendable y un paso a paso para entrenar paseos más tranquilos.
Hay varias razones por las que un perro puede jalar al caminar:
Entender la causa ayuda a ser más paciente y a enfocarse en enseñarle qué sí queremos que haga en lugar de solo corregir lo que no nos gusta.
En muchos casos, un arnés bien ajustado es mejor opción que un collar de cuello, ya que distribuye la presión y es más seguro para la tráquea del perro. Evita los collares de castigo (ahorque, púas, eléctricos), ya que pueden causar dolor, miedo y problemas de comportamiento.
Una correa de 1.20 a 1.80 metros suele ser más fácil de controlar que las extensibles. Las correas automáticas (tipo retractil) pueden fomentar más jalones porque el perro aprende que mientras más jala, más correa gana.
Antes de salir a la calle, practica en casa, en el pasillo, cochera o patio. Menos distracciones = más fácil aprender.
Camina unos pasos y, cuando la correa esté floja y tu perro vaya cerca de ti, di “muy bien” y ofrece un premio. La idea es que entienda que caminar a tu lado trae cosas buenas.
Si la correa se tensa porque tu perro jaló, detente como un árbol. No lo arrastres, no jales de vuelta. Simplemente espera a que te mire o regrese un poco; cuando afl afloje la correa, avanza de nuevo.
Puedes llevar premios en una mano y, de vez en cuando, entregarlos pegados a tu pierna, a la altura de su cabeza. Así tu perro aprenderá que su “lugar seguro” es junto a ti.
Es mejor entrenar 5–10 minutos varias veces a la semana que una caminata muy larga llena de frustración. Avanza poco a poco y celebra los pequeños logros.
Estos métodos pueden hacer que el perro tenga miedo o ansiedad en los paseos, lo que termina empeorando el problema en lugar de solucionarlo.
Aprender a caminar sin jalar toma tiempo, pero con paciencia, refuerzos positivos y práctica constante, los paseos pueden convertirse en uno de los mejores momentos del día para ambos.
